No sólo las pastillas te harán sentir bien

Lo que me he ido dando cuenta con el tiempo es que las pastillas solas no ayudan a la mejora.  Me explico. Lo que todos sabemos es que sin la medicación, un bipolar puede tener un via crucis importante. Pero no todo se resume en las drogas,  sino en la fuerza de voluntad y el hecho de querer alcanzar metas. Yo lo llamo moverse, no quedarse parado y, menos, cuando tiendas a ir a mal.

Las pastillas te darán un empujón, el resto lo has de dar tú

No sólo las pastillas te harán sentir bienTu cerebro no razona todo lo bien que ha de funcionar y, para ello, entra en juego las pastillas. Una vez que empiezas a ver claro las cosas, te tienes que dar cuenta que éstas ayudarán mucho a tu estado pero no te lo solucionarán si no eres tú quien aprende a luchar contra la enfermedad. Estar metido en la cama no ayuda y, a veces, no tienes fuerzas para más. Perosi antes de llegar a ese estado, te sacrificas y haces cosas que a tu estado de ánimo no le apetece, hazlas, o retrasarás la caída definitiva o te ayudará a volver hacia arriba. Pero sé constante, de nada sirve hacerlo un día.

Un ejemplo, tras estar estable, es aprender a vivir con las fases atenuándolas, sabiendo que éstas vendrán. Anticipándote a ellas. También buscar el foco de lo que te haga recaer y hacer cambios de vidad. Cambiar de trabajo, evitar a ciertas personas, etc. E intentar tomarse las cosas de manera menos serias y aprender a que las cosas resbalen más.

Parece difícil, pero con empeño se puede llevar una vida más o menos tranquila y sin sobresaltos. Eso si, nunca se ha de dejar la medicación porque nos vaya todo bien. Es contraproducente y peligroso. Consúltalo con tu psiquiatra para llegar a un término medio, pero que esas decisiones no sean tomadas  únicamente por ti. Nunca dejes las pastillas por tu cuenta y de golpe. Todo lo ganado, puedes conseguir perderlo y, según qué pastillas, acabar en el box de urgencias por retirarla de golpe.

Tu psiquiatra es el que lo domina (para eso ha estudiado). Si no confías en él, cámbialo y encuentra uno que consigas cierta complicidad. Es mi mejor consejo que puedo dar, por experiencia. Pero siempre has de estar agusto, cómodo y confíes en él.