Breve historia del trastorno bipolar

En la historia, los términos “melancolía” (depresión ) y “manía” utilizados para las fases extremas del trastorno bipolar,  tienen sus orígenes en la antigua Grecia. “Melancolía” deriva de melas (negro) y chole (bilis), ya que Hipócrates creía que la depresión se debió a un exceso de bilis negra. “Manía” está relacionado con “menos” (el espíritu, la fuerza, la pasión); “mainesthai” (la rabia , se vuelven locos); “mantis” (vidente). Para depresión (término clínico para la melancolía), el origen es más reciente y deriva de la palabra en latín “deprimere” (deprimir o hundirse).

La idea de una relación entre la melancolía y la manía se remonta a los antiguos griegos y, en particular, a Areteo de Capadocia, que era médico y filósofo de la época de Nerón o Vespasiano (siglo I dC). Areteo describió la enfermedad de la siguiente manera:

«Algunos pacientes después de estar melancólicos tienen cambios a manía (…); por eso, esta manía es probablemente una variedad del estado melancólico (…). La manía se expresa como furor, excitación y gran alegría (…). Otros tipos de manía tienen manifestaciones delirantes de tipo expansivo: el paciente tiene delirio, estudia astronomía, filosofía… Se siente poderoso e inspirado.»

El concepto del trastorno bipolar en la psiquiatría moderna tiene sus orígenes en el siglo XIX. En 1854 , Jules Baillarger ( 1809-1890 ) y Jean- Pierre Falret ( 1794-1870 ) presentan de forma independiente las descripciones de la enfermedad a la Academia de Medicina de París. Baillarger denomina a la enfermedad como “folie à double forme” (locura de doble forma), mientras que Falret lo llamó “folie circulaire” (locura circular o cíclica). Falret además observó que el trastorno incidía más en en miembros de la misma familia, y postulaba que tenía una fuerte base genética. Falret animó a hacer diversas pruebas médicas con la esperanza de llegar a una terapia farmacológica eficaz para los trastornos del estado de ánimo. Sin embargo , a finales de 1800, la mayoría de los médicos todavía se aferraban a la idea de que la manía y la melancolía (depresión) se trataban de aflicciones o enfermedades crónicas con un deterioro paulatino.

Emil KraepelinEn el año 1900 el psiquiatra alemán Emil Kraepelin (1856-1926) estudió el curso natural del trastorno sin tratar y observó que se manifestaban intervalos puntuales con ausencia de síntomas. Sobre esta base, se distinguió el trastorno précoce démence (esquizofrenia) y acuñó el término “psicosis maníaco-depresiva” en 1913 para describirlo. A su vez, es considerado como “el padre de la psiquiatría científica moderna y la psicofarmacología”. Consideraba que los trastornos mentales tenían una base biológica, mejorando así los conceptos de Falret , y empleó la teoría de la “ciclotimia” del psiquiatra alemán Karl Ludwig Kahlbaum. Kraepelin hizo hincapié en que, a diferencia del trastorno précoce démence, la psicosis maníaco-depresiva se componía de varias fases y presentaba un comportamiento general más benigno.

En 1903 , Carl Gustav Jung diferenció el trastorno bipolar con o sin estados psicóticos. Hoy día, están clasificados como trastorno bipolar I (con psicosis) y trastorno bipolar II (sin psicosis), según las definiciones que actualmente se encuentran en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales ( DSM- 5 ). El DSM es considerada la “biblia del psiquiatra”. Fue publicada por primera vez en 1952.

El neurólogo austríaco Sigmund Freud comenzó a tratar a los pacientes bipolares con el psicoanálisis durante el año 1900. Logró resultados limitados con esta terapia y atribuyó la enfermedad a los conflictos no resueltos en el desarrollo de traumas en la niñez (todo ello a expensas de las teorías biológicas establecidas). También originó la definición más precisa y simple de la depresión mayor como “ira que se volvía contra el yo”.

En 1949, el psiquiatra australiano John Cade descubrió accidentalmente que el urato de litio calmaba a los conejillos de indias. Durante este período, en el que fueron ampliamente utilizados como tratamiento las lobotomías y las terapias electroconvulsivas (TEC), se probó con éxito el litio y otros diversos compuestos sobre los veteranos de la II Guerra Mundial que manifestaban síntomas característicos de la “neurosis de guerra” y la psicosis maníaco-depresiva. El carbonato de litio mostró mucho potencial y se empezó a utilizar por primera vez en toda Europa. Sin embargo, en EEUU estuvo prohibido para uso psiquiátrico durante los años 1950 ya que los sustitutos de la sal estaban bajo sospecha debido a su posible toxicidad e, incluso, llegar a provocar la muerte. Desde entonces, el litio sigue siendo uno de los medicamentos más eficaces para las personas con trastornos del estado de ánimo. De hecho, no es extraño encontrar litio en las aguas termales naturales, siendo en su día utilizadas históricamente como tratamiento para el trastorno bipolar.

Bibliografía:
http://www.bphope.com/Item.aspx/162/through-the-ages-its-been-there
http://www.psychologytoday.com/blog/hide-and-seek/201206/short-history-bipolar-disorder

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