Nueva en el Foro: Pareja de Bipolar en Manía.

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Este debate contiene 3 respuestas, tiene 4 mensajes y lo actualizó  Yoko hace 1 año, 7 meses.

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  • #6025

    annie_hall
    Participante

    Buenas tardes a todos, participé durante muchos años de un foro bipolar de México, el cual, lamentablemente ha caducado. Por lo que soy nueva aquí, y por lo que comentaré más o menos mi historia. Espero otros pacientes, o parejas de ellos, puedan ayudarme un poco.
    Si bien la patología ya está diagnosticada en mi marido desde el 2009, por suerte desde entonces no hubo más episodios, hasta el 31 de diciembre pasado.
    En el año 2008 tuvo una depresión muy fuerte, que fue el primer indicio y que coincidió con el diagnóstico de Autismo en nuestro único hijito de tres años. Esta depresión se acentuó cuando nos enteramos de que seríamos padres por segunda vez.
    Al nacer nuestra segunda hija, conocimos por primera vez lo que era una manía; se fue de casa cuando la niña nació, se volvió un adolescente (si bien no éramos tan adultos, teníamos 24 años, pero modificó absolutamente su personalidad). Él tenía la certeza de que lo mejor para los cuatro era que él se marchase, sin ningún tipo de sentimiento me dijo que ya no me quería más, que quería ser libre y que nosotros lo encadenábamos. Le dijo a todo el mundo que nuestra relación era violenta, que yo era agresiva físicamente en el hogar, y a todos convencía de tal discurso (el cual claramente no existía). Se enamoró de una de mis mejores amigas del secundario, tuvo una amante 25 años mayor que él, comenzó a consumir alcohol (inhabitual en él), marihuana, cocaína. No nos traía dinero, se gastaba todo en nimiedades. Me llamaba por teléfono para gritarme que no le dejaba ver a los niños, pese a que el que no aparecía era él, ya que se entretenía haciendo nuevas amistades por la calle y nunca llegaba a la casa. Por entonces andaba con una videofilmadora casera, filmando gente y testimonios por todos lados, en un proyecto cinematográfico que tenía. Por ese entonces, sus padres vivían en otro país y su familia acá presente estaba convencida de que su decisión era real, certera y responsable. Podía convencer a quién quisiera (por lo menos durante lo primeros meses), de que la que estaba “desequilibrada” era yo (que claramente, con un niño recién diagnosticado con autismo, una bebé recién nacida y un marido huido, realmente también lo estaba).
    Finalmente terminó dándole un brote psicótico, tuvieron que hospitalizarlo dos meses y medio. Salió con Valcote, Seroquel, Lorazepam, y Risperidona. Entró en una depresión y luego volvió a casa. Fue muy duro para todos volver a empezar, para ese entonces yo me había tenido que volver a casa de mi madre, ya que durante la crisis no podía solventar los gastos del alquiler del inmueble en el cual vivíamos antes, y fue muy duro todo. Su depresión se extendió por cinco meses.
    A los dos años, en fase eutímica y los dos con nuestros trabajos, decidimos volver a mudarnos y comenzar de a poco a formar nuevamente nuestro nido. Al próximo año de mudados, llegó nuestra tercer y última hija, él estuvo deprimido durante el embarazo (no fue una crisis aguda ni grave, por suerte) y yo tuve el mismo temor durante todo el embarazo, de pensar que quizás el nacimiento desencadenaría un nuevo episodio de euforia.
    Todo se sucedió normalmente y vivimos unos años muy buenos, que ambos coincidíamos en que fueron los más felices de nuestros doce años juntos.
    Desde su fase eutímica del 2010 y hasta hoy día, el psiquiatra sólo le administraba una dosis de Valcote de 500mg por la noche.
    Actualmente ambos nos desempeñamos en la educación y él estudia para ser profesor.
    Este último mes (diciembre 2015) estuvo preparando muchos finales para la facultad, sin dormir, exigiéndose mucho; comenzó a consumir café. Coincidió en que dejó hace unos meses el tabaco, y si bien no sentía abstinencia, este último mes empezó con la ansiedad y comenzó a consumir marihuana “porque necesitaba sentir humo en los pulmones”; comenzó a beber esporádicamente alguna que otra cerveza (no habitual en él, porque siempre le ha hecho mal al estómago); comenzó a estar más sociable de lo habitual, a salir más, a coquetear con compañeras de facultad. En casa se empezó a mostrar irritable, enojado conmigo y con los chicos. Hace tres semanas, entramos en vacaciones por lo que modificó su rutina de sueño; en lugar de amanecer a las 6 am, se acostaba a las 4 am. En la última semana, cambió cinco veces todos los muebles del living (le gusta modificar en general el espacio, dice que le baja la ansiedad, pero cinco veces en una semana fue mucho, y cuando yo le planteaba que era demasiado, se enojaba y me gritaba que yo siempre quiero frustrarle sus proyectos o actividades).
    Durante unos días, y pese a persistir dicha irritabilidad, planificaba las vacaciones familiares conmigo.
    El día del cumpleaños de nuestro hijo, estuvo muy raro y cuando vino mi familia de visita, se encerró a leer en la habitación. Luego me recriminó que yo no había querido hacer una fiesta más grande, y que por eso se aisló.
    El 24 de diciembre, me dijo que no me quería más, que perdonase que fuese tan sincero, pero que era preferible eso a mentirme. Esa Noche Buena no asistí a la celebración en casa de sus familiares, y se enojó (pese a que me estaba diciendo que no quería más nada conmigo).
    Al volver de madrugada del festejo de las fiestas, estaba de buen humor, me abrazaba, abrió una sidra para “seguir brindando”. Estuvo muy activo sexualmente durante algunos días.
    Finalmente, el 31 de diciembre por la mañana, me dijo que ya no tenía sentido esta relación, que doce años era mucho tiempo, que no me quería, que quería ser libre, que yo coartaba sus proyectos de vida y que debía marcharse. se llevó todo; no sólo ropa, sino libros, discos, muebles, todo. Desvalijó en tres horas la casa de todas sus cosas (pese a que días anteriores cambiaba todos los muebles y me decía de comprar un TV LED para poner en tal o cual rincón, etc…de repente todo eso ya no existía como proyectos de familia, y se llevó todo). Yo y los chicos llorábamos y él se irritaba, insultaba y me decía que dejase de dar lástima, que yo me busqué esto, y que mostré que doce años de relación no tenían sentido al ausentarme el 24 de diciembre en las fiestas (un razonamiento absolutamente ilógico para mí).
    Le pregunté si tenía otra mujer y me decía que no, me abrazaba y se ponía a llorar, me decía todo lo bueno que veía en mí, pero luego me apartaba del abrazo y me culpaba de todo, que yo no quise abortar a nuestros hijos, que le coarté las libertades, etc, etc.
    Me comuniqué con su psiquiatra, y me pidió que su familia lo llevase lo antes posible (él está viviendo allí en lo de sus padres, pero su discurso es convincente, está “tranquilo” y argumenta como en 2009 que en casa había violencia, que ya no daba para más, que esto es lo mejor para los chicos, que él está siendo maduro pero que yo me estoy comportando como una desequilibrada, que le preocupa que me pueda hacer cargo así de los chicos, etc). Como con todo ese discurso nadie accedió a llevarlo, lo llevé yo al psiquiatra persuadiéndolo de que lo hacíamos porque nos iba a derivar a terapia familiar para saber cómo conllevar la separación frente a nuestros hijos. El psiquiatra le dijo que lo veía mal, le prohibió la marihuana (pese a que negó consumirla, y yo se lo dije al médico), el alcohol (pese a que negó consumirlo y luego se quejaba con el Dr que le permitiese “una cervecita”), nada de cocaína obviamente, le indicó lorazepam 0,5 (uno a la mañana y uno a la noche), más el Valcote. Mi marido se quejó de que no quería el Lora porque “lo deja estúpido”, y el médico le dijo que en estos momentos, era la idea. Y que en lugar del mes que viene como habían quedado previamente, debía volver a control la próxima semana.
    Al marcharnos, el doctor me retuvo allí y me dijo que respirase, que me mantuviese tranquila por los chicos, que tuviese paciencia y que me quedase tranquila, que estaba manejando las cosas bien.
    Al salir, fuimos a tomar un café (mi marido y yo), y si no fuese porque antes lo vio el médico, le hubiese creído todo; hablaba con mucha madurez de su enfermedad, de que él era consciente de todo ello, pero que la decisión de dejarme no se coincidía con ningún episodio, sino con que no me quería mas desde hace tiempo y de que él debía ser sincero con sus sentimientos. Le pedí no hablar de la relación, pero sí de su salud, le dije que debía cuidarse por sus hijos y me dijo que él era plenamente consciente de todo y que no quería terminar hospitalizado nunca más. Parecía muy lógico, pero no sé, si bien ya convivo con él desde hace doce años y desde hace siete años con la enfermedad, me cuesta mucho dilucidar en estos momentos qué es lo que sucede. Al no estar más bajo el mismo techo, ya no puedo observar conductas que me puedan confirmar que se trata de un episodio o de un comienzo o de una hipomanía, pero a la vez por las precauciones y lo que dijo el doctor, todo parecería indicarlo.
    Lo que más dolor me da en todo esto, es no poder hacer un duelo de separación conyugal, ya que no puedo saber si es que realmente no me quiere más, o si es todo producto de una crisis. Obviamente con esto tampoco me puede ayudar nadie aquí, porque es muy subjetivo el tema de las emociones en cada persona y en cada pareja con su historia, pero al menos poder encontrar a alguien (pareja de, o persona con diagnóstico) que pueda encontrar en mis palabras lugares en común con sus experiencias propias.
    Veníamos discutiendo mucho, pero porque venía muy irritable este último mes, pero no hubo ningún hecho concreto que pudiese determinar tan tajantemente el fin de la relación. De hecho en octubre estuvimos separados dos semanas porque yo también venía con muchos problemas y fallecimientos familiares que me traían mal, y él estaba muy ansioso y no podía acompañarme como necesitaba, por lo que tomamos una distancia pero que para nada se asimiló a esto. Fue algo consensuado y tomado como un tiempo para extrañarnos y etc. Esta vez me dijo que no había posibilidad de volver nunca más, le tomé las manos llorando, le pedí que me mirase a los ojos y que me dijese que ya no quedaba nada de esto, y me lo dijo con una mirada que no podía reconocer como la suya.
    Hoy empezamos terapia multifamiliar (con demás familias, algo más numeroso) por consejo de su psiquiatra, quién coordina los encuentros junto a dos psicólogos. Y la semana próxima tiene su próximo control psiquiátrico, al cual debe acudir con sus padres.
    Sinceramente no estaba preparada anímicamente para un nuevo episodio, me está costando mucho, estoy muy triste y tengo mucho miedo de que una vez pasado el tsunami, él igualmente no me quiera más como su compañera. Siento mucho dolor; por lo que también he comenzado una terapia. Pero me vendría muy bien palabras de aliento (o de sinceramiento, aunque doliese) de distintas personas de este espacio.
    Muchas gracias por leerme y por dejarme expresar aquí.

    #6111

    susana79
    Participante

    Puf! la verdad es que mucho animo no te puedo dar… pero tampoco lo contrario, acaban de diagnosticarle TB a mi pareja (también es un experto en hacerse pasar por que todo va bien y hasta estuvo a punto de convencerme de que soy yo quién está enferma) y estoy bastante perdida, he llegado aquí buscando información 🙁
    Lo único que te puedo dar es un abrazo virtual. Las parejas de las personas enfermas también nos merecemos un poco de atención y si no nos las da nadie, pues nos las tendremos que dar entre nosotras, no? Pues venga, lo dicho, un abrazo!

    #6115

    Fesa
    Participante

    Hola, Anie_hall:

    Yo padezco TB y tengo pareja desde hace casi 10 años aunque por diversos motivos, no convivimos. Me apena mucho leer por todo lo que estás pasando y a la vez me asombra tu fortaleza y el amor que sientes hacia tu marido. Sólo puedo decirte que mientras no se estabilice, aunque solo sea un poco, es inútil intentar sacar nada en claro (sé que lo sabes). Yo misma dudo muchas veces de mis sentimientos hacia mi pareja, hacia mis amigos, hacia mis familiares, hacia mí misma, y eso en medio de un largo periodo estable de casi 10 años. Por tanto, todo lo que suceda en los periodos agudos de depresión o manía va a estar condicionado por la enfermedad. Puede que ya no te quiera o puede que “sólo” se sienta abrumado por la estabilidad que da una familia y una pareja de tantos años, un sentimiento perfectamente normal y habitual cuando los años pasan. Te diría que fueras por pasos: primero hay que esperar a que se estabilice y, luego, tratar a la pareja por si realmente hubiera un problema entre ustedes. Pase lo que pase, él es muy afortunado de tenerte. Has demostrado ser una muy buena compañera. Mucho ánimo y mucha fuerza.

    #6124

    Yoko
    Participante

    Hola. Me veo tan bien reflejada en tu historia… pero como que yo fuera tu marido… Estoy casada hace 14 años y muchas veces le dije a mi esposo que se fuera, que no valía nada, lo trataba de lo peor, incluso le escupia y tiraba golpes. Y mejor ni hablar de otras cosas.
    Es cierto lo que tu dices. Nadie está en el corazón de tu marido como para saber si es la enfermedad que habla o el…. Pero tu has hecho las cosas muy bien! Te Quiero felicitar! Cuando cuentas el primer episodio fuerte que le dio y todo lo que hizo, tu supiste diferenciar entre EL y su enfermedad, lo “perdonaste” y formaron una familia otra vez. Muy muy muy poquisima gente, parejas, hacen eso! Lo apoyaste, acompañaste, entendiste (cosa muy difícil de hacer)… Tu has hecho muy bien las cosas, se nota que lo amas y eres una persona Madura y razonable.
    Mi Consejo es que estes tranquila con lo que estas haciendo. Tu estas poniendo tu 50% (y mas!) … Quizás el necesita tiempo, cuando pase un poco te darás cuenta si es la enfermedad o fue decisión de el.
    Piensa en ti también, cuida tu salud, trata de dormir bien y desahogarte de vez en cuando. mira a tus hijitos y sigie luchando aunque sea solita. Se lo dificil que debe ser, he visto quizas tus lagrimas y preocupacion muchas veces en la cara de mi esposo…. TE MANDO UN ABRAZO BIEN APRETADO.

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