Estimulación magnética trascraneal (EMT)

Estimulación magnética trascraneal (EMT)

La estimulación magnética trascraneal es una técnica no invasiva que se utiliza para estimular las neuronas de la corteza cerebral. Es una herramienta que se utiliza cada vez más en el campo de la neurociencia y la neuropsiquiatría.

Su aplicación es muy sencilla, y se basa en el principio de inducción electromagnética descubierto en 1831 por Faraday. En el siglo XIX, Michael Faraday vió que un campo magnético puede inducir una corriente eléctrica y viceversa, y ese mismo principio se aplica en este caso para inducir una leve corriente eléctrica en el tejido cerebral.

Se puede utilizar generando pulsos simples (estimulación magnética trascraneal, EMT) o bién una serie de pulsos (estimulación magnética trascraneal repetitiva, EMT). En tratamientos se suele utilizar esta última, mientras que la EMT simple está más enfocada a investigación y diagnóstico.

La EMT se describió y utilizó con éxito por primera vez en 1985, cuando Anthony Barker, de la Universidad de Sheffield, evaluó la integridad de las vías motoras centrales utilizando la EMT de la corteza cerebral.

A partir de ahí, su uso se ha ido ampliando a otros ámbitos, y actualmente se utiliza en neurología clínica para estudiar el aprendizaje, la atención o el lenguaje. Además, se ha demostrado que es una buena opción terapéutica en muchas enfermedades neurológicas o neuropsiquiátricas, como pueden ser trastornos del movimiento, trastornos del lenguaje, epilepsia, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar.

La EMT es una técnica no invasiva, que utiliza bobinas colocadas fuera del cráneo para inducir pequeñas corrientes eléctricas en la corteza cerebral. Estas corrientes modifican la actividad de las neuronas, estimulando o inhibiendo su comunicación en función de la frecuencia utilizada.

Estimulación magnética trascraneal (EMT)

La estimulación magnética trascraneal es un tratamiento indicado para aumentar la eficiencia de los medicamentos convencionales, y se puede usar tanto como tratamiento alternativo como para aumentar la efectividad del tratamiento farmacológico.

Esta terapia tienen que ser prescrita por nuestro psiquiatra habitual y, a diferencia de la Terapia Electroconvulsiva (TEC), no requiere de ingreso hospitalario. Los efectos secundario son también menores. En el caso de la estimulación magnética trascraneal, el efecto secundario más habitual es la cefalea, que puede tratarse con analgésicos comunes.