El trastorno afectivo estacional y el trastorno bipolar

El trastorno afectivo estacional y el trastorno bipolar

El trastorno afectivo estacional (TAE) se caracteriza por manifestar síntomas de depresión de forma periódica en ciertas épocas del año. En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen en otoño-invierno y desaparecen en verano. La principal diferencia con el trastorno bipolar, es la ausencia de episodios de manía entre los estados depresivos.

Se cree que esta depresión estacional está relacionada con la exposición a la luz, ya que su prevalencia es mayor en lugares con noches invernales más prologadas. En algunos casos, un tratamiento con lámparas fluorescentes puede ser efectivo, ya que la luz está implicada en la restauración de los niveles de serotonina.

¿Cómo saber si se sufre un trastorno afectivo estacional?

Los síntomas del TAE son cíclicos y aparecen en función de la estación del año. Debería hablar con su doctor si algunos de los siguientes síntomas aparecen de forma recurrente cada año:
. Tiene somnolencia durante todo el día o tiene problemas para dormir.
. Se siente cansado todo el día y tiene dificultad para realizar sus labores diarias.
. Su apetito ha cambiado y le apetece comer más azúcar y alimentos basura.
. Está ganando peso.
. Se siente triste, culpable y con el ánimo bajo.
. Se siente desanimado.
. Está irritable.
. Evita gente y actividades con las que solía disfrutar.
. Se siente tenso y estresado.
. Ha perdido interés en el sexo y el contacto físico en general.

mbll / Pixabay

En algunos casos, los pacientes afectados de trastorno bipolar pueden sufrir también cierto grado de TAE, aunque la relación entre ambas afecciones no está demostrada. Si después de hablar con su médico éste considera que su enfermedad puede manifestar un componente estacional, deberá seguir algún tratamiento complementario para afrontar mejor los episodios depresivos.

En general, independientemente de si el trastorno afectivo estacional está ligado a un trastorno bipolar, hay ciertas conductas que le ayudarán a reducir los efectos depresivos en las épocas frías del año.

1. Hacer ejercicio. Salir a dar un paseo diario durante las horas de más luz del día puede ayudar en casos de depresión suave.
2. Mantener una rutina. Seguir unos horarios fijos de dormir y comer ayudan al cuerpo a regularse mejor.
3. Terapia lumínica. Seguir algún tipo de terapia lumínica puede ser, en algunos casos, tan efectivo como la medicación.
4. Melatonina. Si la depresión es severa, el médico puede prescribirle algún tipo de medicación. La melatonina es la más habitual, ya que está relacionada con el reloj interno del cuerpo (se usa para compatir el jet-lag o el insomnio). En algunos casos, la toma de antidepresivos que regulan la melatonina puede ser la mejor opción.
5. Disminución del estrés. El estrés es el principal factor desencadenante del TAE, y puede provocar la aparición de episodios bipolares. A veces es difícil eliminar el estrés de nuestras vidas, pero hay que intentar reducirlo al máximo para evitar potenciar los efectos de la depresión estacional. La meditación puede ayudar en algunos casos.
6. Vitamina D. Algunos trastornos depresivos están relacionados con la falta de vitamina D. Su médico puede recetarle un suplemento de esta vitamina si sus niveles están más bajos de lo habitual.
7. Planee en previsión. La depresión estacional sigue unas pautas cíclicas. Es importante aprender los factores que agravan la depresión invernal de modo que podamos evitarlos de antemano. Una buena planificación de las épocas difíciles puede reducir su gravedad y hacerlas mucho más llevaderas.

Fuente: Everyday Health

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