Suicidio. Prevenirlo y evitarlo, no solo en el Trastorno Bipolar

El suicidio, aunque no existe un tabú para hablar de ello, hoy he querido compartir los siguiente con todos vosotros. He encontrado una guía muy completa del Ministerio de Sanidad escrita por la asociación FEAFES sobre la prevención y, en caso de tentativa, como afrontar el suicidio . Yo extraeré lo que he considerado más significativo e importante.

 

Sucidio: se puede prevenir

Suicidio de Edouard Manet

Aún así, he añadido al final el link hacia el fichero PDF con todo su contenido con la información de prevenir el suicidio, para que no haya dudas y, sobre todo, estemos informados, eso si, no solo el enfermo, sino quien le acompaña, sobre el suicidio.

Tenemos que concienciarnos que el problema del suicidio existe y, no por obviarlo, desaparece. Todo lo contrario. Hay que tener claro que, parte de la prevención del suicidio es la anticipación y hacernos cargo que cualquier indicio nos ha de poner alerta. Como añadiré más adelante, se han creado mitos sobre el suicidio que nada que tiene que ver con la realidad, como el famosos: “lo hace para llamar la atención” por poner un ejemplo.

Existen muchos mitos sobre el suicidio y al Trastorno Bipolar le afecta, por desgracia, de lleno

Introducción

El suicidio es una de las tres principales causas de mortalidad en todo el mundo y provoca más de un millón de fallecimientos cada año. En el 90% de estos casos la persona sufría algún tipo de enfermedad mental. Estudios recientes concluyen que la prevención del suicidio es posible. Sin embargo, a pesar de la relevancia de estos datos, la mayor parte de los países carecen de estrategias específicas para abordar esta situación.

Incidencia

• Trastornos afectivos: un 15% de personas con depresiones graves muere por suicidio y un 56% lo intentan. La depresión mayor aumenta 20 veces el riesgo de suicidio y el trastorno bipolar 15 veces.
• Esquizofrenia: el suicidio es la causa principal de muerte prematura en personas diagnosticadas de esquizofrenia. La tasa de suicidio se sitúa entre un 10% y un 13%. Estos pacientes tienen 8’5 veces más riesgo de suicidio que la población general.
• Trastornos de ansiedad: casi un 20% de los pacientes que sufren crisis de ansiedad presentan intentos de suicidio.
• Trastornos de personalidad: estos trastornos aumentan 6 veces el riesgo de suicidio.
• Trastornos de la conducta alimentaria: en estos trastornos la tasa de suicidio oscila entre un 16% y un 39%.

Factores de protección en la población general
Es importante tener en cuenta que, además de factores de riesgo, se han identificado una serie de factores que actúan como agentes protectores contra el comportamiento suicida y el suicidio:
• Factores personales
– Poseer habilidades para la resolución no violenta de conflictos y la superación de problemas.
– Tener confianza en uno mismo y en sus logros, es decir, valorarse personalmente.
– Buenas habilidades sociales y de comunicación.
– Apertura a nuevos conocimientos, experiencias y soluciones que nos aporten otras personas.

• Factores sociales y medioambientales
– Apoyo familiar: contar con una familia estructurada con fuertes lazos entre sus miembros.
– Estar integrado socialmente, manteniendo buenas relaciones interpersonales con el entorno. El efecto protector se ve aumentado si se participa en alguna red de apoyo comunitario (club social, grupo parroquial, equipo deportivo, etc.). – Poseer creencias religiosas.
– Adoptar valores culturales y tradiciones.
– Tener un acceso restringido a medios de suicidio.
– Recibir una adecuada atención integral bajo el principio de continuidad de cuidados.
– Tener fácil acceso a mecanismos de búsqueda de ayuda.

Suicidio y enfermedad mental
Como se expone anteriormente, existe una fuerte relación entre enfermedad mental y suicidio. Un 90% de las personas que se suicidan tenían uno o más trastornos psiquiátricos. El riesgo de suicidio es mayor en las primeras fases de la enfermedad y en los seis meses siguientes tras el alta de un ingreso psiquiátrico. Las enfermedades mentales relacionadas con una mayor tasa de suicidio son: esquizofrenia, depresión, trastorno bipolar, trastornos de ansiedad, y trastornos de personalidad, abuso de sustancias y trastornos de la conducta alimentaria.

Trastorno bipolar

El trastorno afectivo bipolar es una afección común y entre las enfermedades mentales se encuentra en segundo lugar, después de la depresión unipolar, como causa de discapacidad mundial. El riesgo de suicidio en personas con este trastorno es alrededor de quince veces mayor que el de la población general. El suicido ocurre, generalmente, cuando las presiones laborales, de estudio, familia o emocionales son muy grandes. Muchas personas que padecen trastorno bipolar pueden, con un tratamiento adecuado, llevar una vida totalmente normalizada. Sin embargo, puede que no tengan acceso o abandonen el tratamiento, y es en esos momentos cuando el riesgo de suicidio se vuelve particularmente alto.

Mitos e ideas erróneas sobre el suicidio

En la prevención del suicidio hay que tener en cuenta los mitos relacionados y las ideas erróneas sobre el tema y que pueden entorpecer la prevención del mismo. En el siguiente cuadro se exponen algunos de estos mitos con los enfoques que los perpetuan y cuál es la realidad de estas situaciones.

Mito

Enfoque
equivocado

Situación
real

1.
El que se quiere matar, no lo dice.

Conduce
a no prestar atención a las personas que manifiestan sus
ideas suicidas
o amenazan con suicidarse.

De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos
y la otra dejó  entrever sus intenciones de
acabar con su vida.

2.
El que lo dice no lo hace.

Conduce a minimizar las amenazas suicidas y pasar a  considerarlas
erróneamente, como chantajes, manipulaciones, alardes, etc

Todo
el que se suicida expresa previamente con palabras, amenazas, gestos
o cambios de conducta sus intenciones.

3.
Una persona que se va a suicidar no
emite señales de lo que va a hacer.

Se
ignoran los signos de alerta previos al suicidio.

4.
El suicidio no puede ser prevenido pues ocurre por impulso.

Limita las acciones preventivas pues si ocurre de esta manera es imposible pronosticarlo y, por tanto, prevenirlo.

Toda
persona, antes de cometer un suicidio, evidencia una serie de
síntomas que han sido definidos como Síndrome
Presuicidal, que consiste en
un retraimiento de los sentimientos y el intelecto, inhibición
de la agresividad, la cual ya no es dirigida hacia
otras personas sino hacia sí, y la existencia de fantasías
suicidas. Todo ésto, si se detecta a su debido tiempo, evitará que lleven a cabo
sus propósitos.

5.
Al hablar sobre el suicidio con quienes están suicidio con una
persona que esté en riesgo, puede incitar a que lo realice.

Infunde
temor para abordar la temática del hablar sobre el suicidio
con quienes están riesgo de cometerlo.

Está
demostrado que hablar sobre el suicidio con suicidio en  quienes están suicidio con una una persona
en riesgo en vez de incitar, reduce el peligro de  cometerlo y
puede ser la única posibilidad que ofrezca el sujeto para el análisis de sus propósitos de suicidio.

6.
El suicida desea morir.

Pretende
justificar la muerte por suicidio de quienes lo cometen y, por tanto, tarde o temprano lo llevará a cabo.

El
principal deseo de la mayoría de los suicidas no es
específicamente morir, sino poner fin a su dolor, el cual les parece
insoportable e interminable.

7.
El que intenta el suicidio es un cobarde.

Pretende evitar el suicidio equiparándolo con una cualidad negativa de la personalidad.

Los que intentan el suicidio no son valientes ni cobardes, sino
personas que sufren.
La valentía y la cobardía son atributos de la
personalidad que no pueden cuantificarse según el número
de intentos de quitarse la vida.

8.
El que intenta el suicidio es un valiente.

Pretende equiparar el suicidio con una cualidad positiva de la personalidad, lo cual entorpece su prevención, pues lo justifica, haciéndolo
sinónimo de un atributo imitable y que todos desean poseer, como es el valor.

Señales de alerta

Afortunadamente, existen algunos indicios que nos pueden advertir de que una persona está pensando en el suicidio e intentar evitarlo. Hay que poner especial atención cuando se dan estas señales, en los grupos y momentos de riesgo mencionados en el capítulo 1, especialmente durante los seis meses posteriores a una hospitalización psiquiátrica, si ha sufrido recientemente una pérdida importante, o bien si tiene problemas interpersonales como, por ejemplo, graves conflictos con su pareja.

La señales de alerta más significativas son:
• Habla de suicidarse. Verbaliza: “Quiero matarme” o “Voy a
suicidarme”.
• Ofrece señales como “No seré un problema por mucho
tiempo más” o “si me pasa algo quiero que sepan que…”.
• Comunica sentimientos de soledad y aislamiento.
• Manifiesta emociones contenidas de alejamiento y huida.
• Expresa sentimientos de impotencia, aburrimiento inutilidad,
fracaso, pérdida de autoestima, desesperanza.
• No responde a los elogios.
• Tiene dificultades para comer o dormir.
• Muestra cambios radicales en su comportamiento.
• Se aleja de sus amigos y/o actividades sociales.
• Pierde el interés en sus aficiones, sus estudios o su trabajo.
• Regala sus posesiones más apreciadas.
• Corre riesgos innecesarios.
• Pierde el interés en su apariencia personal.
• Aumenta el consumo de bebidas alcohólicas o de drogas.
• Cierra asuntos, visita o llama a personas para despedirse.
• Piensa que su sufrimiento es muy grande o ha durado tanto
que cree que ya no puede con él.
• Piensa constantemente en la muerte.
• Tiene ideas definidas sobre cómo quitarse la vida.
• Tiene dificultad para concentrarse.
• Le da vueltas y más vueltas a problemas que parecen no
tener solución.
• Aumentan las molestias físicas, frecuentemente asociadas a
conflictos emocionales.
• Escucha voces que le instruyen a hacer algo peligroso.
• Empeora un posible estado de depresión (tristeza profunda).

Por otra parte, hay algunos sentimientos que se dan en la mayoría de las personas que tienen pensamientos suicidas y que pueden servir de señales de alerta. A menudo estas personas se sienten incapaces de:
– Superar el dolor.
– Pensar claramente.
– Tomar decisiones.
– Ver alternativas.
– Dormir, comer o trabajar.
– Salir de la depresión.
– Escapar de la tristeza.
– Imaginar un futuro sin sufrimiento.
– Valorarse a sí mismas.
– Encontrar a alguien que les preste atención.
– Controlar la situación.

Las señales de alerta mencionadas se dan a menudo como parte de la vida diaria de cualquier persona, y no suponen necesariamente ninguna alarma, no obstante, estos indicios han de vigilarse detenidamente en los grupos de riesgo que se han citado.

Consejos para prevenir el suicidio

Si tienes pensamientos suicidas…
Debes saber que
** No estás sólo.
Busca un amigo, un familiar, un terapeuta y trasládale tus inquietudes. No mantengas en secreto tus pensamientos sobre el suicidio.
** Los pensamientos suicidas normalmente están asociados con problemas que pueden resolverse.
Si no se te ocurre ninguna solución, no significa que no haya soluciones sino que  ahora no eres capaz de verlas. Los tratamientos psicoterapéuticos te ayudarán a encontrar y valorar las opciones adecuadas.
** Las crisis de suicidio suelen ser pasajeras.
Aunque ahora sientas que tu abatimiento no va a terminar, es importante reconocer que las crisis no son permanentes.
** Los problemas rara vez son tan graves como parecen a primera vista.
Las cosas que ahora te parecen insuperables (problemas financieros, pérdida de un ser querido…) con el tiempo, serán seguramente menos graves y más controlables.
** Las razones para vivir ayudan a superar momentos difíciles.
Piensa en las cosas que te han sostenido en los momentos difíciles: tu familia, tus aficiones, tus proyectos para el futuro…

Consejos para prevenir el suicidio

Además, las siguientes orientaciones pueden ayudarte a combatir los
pensamientos de suicidio:
** Recuerda que no es beneficioso actuar de forma impulsiva, con el tiempo el pensamiento del suicidio desaparecerá.
** Lo más importante es abrirse a los demás y comunicar tus pensamientos a alguien en quien confíes, o a algún profesional de la salud.
** Mantén a mano una lista de personas con las que puedas hablar cuando tengas pensamientos suicidas.
** Elabora un listado de servicios 24 horas que atiendan estas situaciones.
** Llega a acuerdos con personas para llamarles en caso de que intentes  autolesionarte.
** Dale a tu terapeuta los datos de un amigo, familiar u otra persona que pueda ayudar.
** Distánciate de cualquier medio con el que puedas hacerte daño.
** Evita el consumo de alcohol u otras drogas.
** Evita hacer cosas que no te salen bien o encuentras difíciles hasta que te encuentres mejor.
** Planifica actividades diarias, escríbelas y ponlas en un lugar visible. Incluye al menos dos actividades diarias, de más de media hora cada una, que te gusten.
** Procura hablar y relacionarte con otras personas.
** Si sigues un tratamiento por enfermedad mental has de hablar con tu médico.
** Cuida tu salud física, vigila tu alimentación y realiza alguna actividad deportiva sencilla.
** Intenta mantenerte activo/a y ocupado/a. Participa en actividades culturales, deportivas, de ocio.
** Participa en las actividades de alguna asociación miembro de FEAFES en tu zona.
** En caso de autolesionarte, o sentir un peligro inminente de hacerlo, dirígete al  Servicio de Urgencias del Hospital o del Centro de Salud más próximo o llama al 112.

Si algún familiar o amigo está en riesgo…
Éstas son algunas de las formas de ayudar a una persona que expresa su intención de cometer un suicidio:
• Valora la situación seriamente.
• Sé directo/a. Habla clara y abiertamente sobre el suicidio.
• Exprésale tu preocupación.
• Muéstrate dispuesto/a a escuchar. Deja que la persona hable de sus sentimientos.
• Acepta sus sentimientos. No los juzgues. No cuestiones si el suicidio es o no correcto. No des sermones sobre el valor de la vida.
• Acércate y muestra que estás disponible. Demuestra interés y ofrece tu apoyo.
• No desafíes a la persona a que lo haga.
• Tranquiliza a la persona.
• No te muestres espantado/a. Eso no hará sino poner distancia entre los dos.
• No prometas confidencialidad. Busca ayuda también entre sus familiares y amigos.
• Explica que hay alternativas disponibles pero no des consejos fáciles.
• Adopta medidas prácticas: Retira o controla todos los elementos que puedan suponer un riesgo.
• Si es posible, no dejes sola a la persona. Evita, sin embargo, situaciones de excesivo control.
• Busca ayuda profesional e informa de si existe algún antecedente familiar de suicidio.
• Involucra a otras personas significativas que puedan contribuir a superar esta situación.

¿Cómo seguir adelante tras un intento de suicidio?

Si has tenido un intento de suicidio…
Este apartado tiene por objetivo ayudar a superar los momentos posteriores a un intento de suicidio.
Es muy posible que te sientas exhausto, muy enfadado, humillado y avergonzado. Es normal, porque las reacciones de las otras personas, el
ingreso en el hospital u otro centro son abrumadoras. Sin embargo,
debes saber que es posible recuperarse, superar estos sentimientos y
tener una vida satisfactoria, en la que no tengan cabida los pensamientos
suicidas o que aprendas a vivir con ellos manteniéndote seguro/a.
Pasos a seguir:
Una vez que te hayan dado el alta médica, es conveniente que lleves a
cabo estas acciones:
** Concertar una cita con un profesional de salud mental.
** Pedir información sobre lo que ha ocurrido, los efectos y el tratamiento recibido.
** Pedir información sobre recursos y asociaciones de tu zona donde puedan darte orientación y apoyo.
** Crear un plan de seguridad. La finalidad de este plan es reducir el riesgo de un futuro intento de suicidio. Lo mejor sería que lo redactes para que lo tengas a mano cuando lo necesites. Puedes contar con la ayuda de familiares o amigos
para su redacción.
Debes ser sincero contigo mismo para que se adapte lo mejor posible a tus necesidades, y aunque el plan de cada persona sea diferente, sí que existen algunos puntos comunes que deberían contener:
– Señales o síntomas que puedan indicar el regreso de pensamientos suicidas.
– Cuándo buscar un tratamiento especializado.
– Información para contactar con tu médico, amigo o miembro de tu familia.
Después de elaborar un plan con el que te sientas cómodo y entiendas claramente, síguelo paso a paso porque es un elemento esencial en tu recuperación.
• Si sigues teniendo pensamientos suicidas, debes comunicárselo a una persona en quien confíes y a tu médico. Escucha los consejos y acepta la ayuda que puedan darte. Para que su respuesta sea lo más efectiva posible, es muy importante que seas lo más sincero posible con ellos.

Otras ideas prácticas:
Además, te sugerimos algunas ideas para facilitar tu recuperación:
** Tener un aliado. Esta es una parte clave del proceso de recuperación. Una persona en quien confíes y con quien puedas ser sincero, sobre todo si vuelves a tener pensamientos suicidas. De hecho, tener más de un aliado puede ser de gran ayuda. Esta persona puede ser un miembro de tu familia o un amigo. Si mantienes informado a tu aliado sobre tus pensamientos, deseos y sentimientos, él puede ayudarte en tu recuperación y a prevenir otro intento de suicidio. Es muy importante que seas sincero con tu aliado.
** Desarrollar una rutina. Establecer un horario para las comidas y las horas de sueño, hacer que tus actividades sean regulares y dejar que con el tiempo se siga normalizando tu rutina. Puede que durante tu proceso de recuperación, tu entorno no te motive y te parezca desolador, pero llevar a cabo una rutina te puede favorecer a volver a ver la vida de una forma agradable y gratificante.
** Dedicarte a tus aficiones y pasatiempos. Ésta es una buena manera de ayudarte a enfrentar los momentos difíciles, mejor aún si los compartes y practicas con más personas. Es muy importante realizar actividades que en el pasado te resultaran satisfactorias, porque si tus pensamientos negativos regresan, puedes recurrir a ellas para sentirte cómodo.
** Identificar la causa o comienzo de esos pensamientos. Puede que sea una fecha, un objeto… Procura reducir el efecto de estos eventos o circunstancias al mínimo y trata de evitarlos o responder ante ellos de una forma diferente. Si le
cuentas a tu aliado cuáles son estás circunstancias, él podrá apoyarte.
** Desechar todos los objetos que puedan resultar peligrosos para ti. Tu aliado puede colaborar en esto y ser él quien guarde estos objetos. Por ejemplo, si estás tomando medicamentos, quédate con los necesarios para unos días y
que tu aliado guarde el resto.

¿Dónde buscar ayuda?

Cuando una persona empieza a tener ideas suicidas existen diversos recursos donde se puede recibir ayuda:
• CEIFEM – Centro Español de Información y Formación sobre la Enfermedad Mental. 902 131 067
• Asociaciones miembro de FEAFES.
• Centros de Salud de Atención Primaria.
• Centro de Salud Mental.
• Teléfono de la Esperanza(X). Servicio telefónico 24 horas,
donde se ofrece ayuda para superar problemas emocionales.
En caso de emergencia
• Acude a los servicios de urgencia de un hospital.
• Llama al teléfono de emergencias 112.

Partes extraídas y sacadas sobre el suicidio del siguiente documento/link: Afrontandola realidad del suicidio: Orientaciones para su prevención
Para una información más completa y detallada sobre prevenir el suicidio, consúltalo.

*Nota: Las direcciones, asociaciones, número de teléfonos, etc. pertenecen a España. Siento no haber encontrado algo más global sobre el suicidio. Todo se andará.

1 comentario

  1. consuelobacu   •  

    Me ayudo bastante saber un poco más sobre el tema.

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