Ataques de pánico

Ataque de pánico

¿Qué es un ataque de pánico?

Si alguien sufre un ataque de pánico, experimenta un miedo o ansiedad repentinos y muy intensos. Los síntomas se acentúan rápidamente y provocan falta de aire, mareo o palpitaciones. Un ataque de pánico puede ser más o menos grave, pero en los casos más graves puede interferir en las actividad diarias.

El ataque de pánico puede durar entre unos minutos y varias horas, y en los casos en los que estos ataques se suceden con cierta frecuencia, se denominan trastorno de pánico.
No se sabe a ciencia cierto qué es lo que provoca un ataque de pánico, pero hay algunas circunstancias que facilitan su desarrollo.

Un ataque de pánico se puede producir por un desequilibrio en la química del cerebro, y la probabilidad de sufrirlo aumenta en el caso de tener antecedentes familiares. Sin embargo, hay muchas otras causas que pueden desencadenar su aparición. Entre otros, podemo encontrar:

– Problemas cardíacos, respiratorios o hipertiroidismo.
– Alteraciones del estado de ánimo, como depresión o trastorno bipolar.
– Abuso de alcohol.
– Abuso de cocaína o cafeína.
– Estados prolongados de estrés.

¿Cómo identificar un ataque de pánico?

Como las alteraciones del estado de ánimo son una de las causas que pueden propiciar la aparición de un ataque de pánico, es bueno conocer sus síntomas para actuar cuanto antes.
Un ataque de pánico puede manifestarse de diversas formas, pero lo más habitual es experimentar los siguientes síntomas:

– Sensación de miedo, terror y/o ansiedad intensos.
– Alteraciones en la respiración, ya sea dificultad para respirar o respiración acelerada.
– Dolor y/o opresión en el pecho.
– Aceleración del ritmo cardíaco o arritmia.
– Sudoración, náuseas, mareos, temblores, entumecimiento y hormigueos.

Si los ataques de pánico se suceden con cierta frecuencia, corremos el riesgo de sufrir un trastorno de pánico. En cualquier caso, si notamos algunos de estos síntomas, debemos acudir a nuestro médico para que nos haga un examen de salud.

Es importante detectar a tiempo el problema para evitar que empeore. Los tratamientos suelen incluir una terapia cognitivo-conductual, y a veces requieren también la ayuda de medicamentos. Si se tratan correctamente, prevendremos la aparición de problemas relacionados como depresión, trastornos de ansiedad o abuso de sustancias.